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Comentarios de Puntadas católicas
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Oraciones de Cuaresma

PARA ESTAR CONTIGO
 

Para estar contigo,
See full size imageme libero de mi alforja (mis preocupaciones);
me quito las gafas (mis visiones);
olvido mi agenda (mis negocios);
guardo la pluma en el bolsillo (mis planes);
arrincono el reloj (mi horario);
me despojo de mi ropa (mis ambiciones);
me desprendo de mis joyas (mis vanidades);
renuncio a mi anillo (mis compromisos);
me quito los zapatos (mis ansias de huida);
dejo, también, mis llaves (mi seguridad)
para estar sólo contigo,
el único verdadero Dios.

Y, después de estar contigo...
Tomo las llaves, para poder abrir tus puertas.
Me calzo los zapatos, para andar por tus caminos.
Me coloco el anillo, para comprometerme contigo.
Me adorno con las joyas, para asistir a tu fiesta.
Me visto la ropa, para salir a tu amplio mundo.
Recupero mi reloj, para vivir al compás de tu tiempo.
Cojo mi pluma, para escribir tus pensamientos.
Recobro la agenda, para no olvidar tus citas conmigo,
mis citas contigo, a lo que soy muy propenso.
Me pongo las gafas, para poder ver el mundo a tu modo.
Y cargo con mi alforja, para llevar y sembrar tus promesas.

Ulibarri, Fl.

TUS SENDAS, SEÑOR
 See full size image
Recuerda, Señor, por favor,
pero no recuerdes mis pecados,
sino tu amor y tu misericordia.
Tú perdonas y olvidas.

No es verdad que tengas un libro
para apuntar nuestras deudas.
Tú perdonas y creas.

Tú solo apuntas nuestros haberes,
no se te escapa ninguno,
ni el vaso de agua fresca
que dimos en tu nombre.
Tú perdonas y salvas,

¡oh Dios de la misericordia!

Y ahora, Señor, enséñame tus caminos.
Enséñame el camino bueno,
el que conduce a la luz y la pascua.
Y llévame de la mano
para que no desfallezca en las dificultades,
ni me engañen los espejismos,
ni me desvíe en las encrucijadas.

Sé, Tú, luz y fuerza en el camino,
pan y vino para el viaje.
Llévame, condúceme, Señor,
en ascensión transcendente
hacia la meta más alta,
un amor hecho llama.

Quiero caminar en ti, mi Camino,
en purificación transformadora,
hacia la intimidad más profunda,
una comunión plenificante.



ALGUIEN VIENE
 
Sin llamarle,
sin haber pensado siquiera en él,
sin saber muy bien quién es,
sin tener ojos para verle...,
alguien viene,
pasa junto a nosotros,
se fija
y se sienta a nuestro lado
para estar con nosotros, los hombres.

Alguien viene,
y tiene tantas cosas
que cambiar dentro de nosotros
y en nuestro entorno...

No viene para que todo siga igual
ni para hacer silencio a nuestro lado;
viene porque es posible ser de otra manera,
tener vista y vida,
levantarse y caminar,
ser personas nuevas,
dejar la ceguera
y dar testimonio del Reino
acogiendo sus semillas.

Alguien viene,
nos dirige su palabra,
una palabra que comprendemos
porque es clara,
afecta a nuestras miserias,
cura viejas heridas
y deshace tantos insoportables esfuerzos y montajes...

Viene desde la cercanía de Dios
a encontrarse con nosotros
y a abrirnos los ojos
para que conozcamos su rostro
y nunca más tengamos miedo.

Viene
y sólo nos pide lavarnos,
creer en él
y cambiar de bando,
para tener lo que más anhelamos.

Ulibarri, FI.




EL AYUNO QUE DIOS QUIERE
Que las inversiones las pongas
en la cuenta corriente de los pobres.

Que no hagas gastos superfluos.
Que ofrezcas tu tiempo al que te lo pida.

Que veas en el necesitado un sacramento de Cristo.
Que veas en todo hombre a un hermano.

Que prefieras servir a ser servido.
Que conviertas tu corazón a la verdad.

Que tengas hambre y sed de justicia.
Que luches contra toda clase de marginación.
Que esperes cada día una nueva humanidad.






No el poder, sino la humildad.
No la diversión, sino la conversión.

No la burla, sino el humor.
No el racionalismo, sino el Misterio.

No la introspección, sino la contemplación.
No la riqueza, sino la pobreza.

No el purismo, sino la inocencia.
No el «mal menor», sino la justicia.

No el «bien común», sino el «bien de todos».
No la interpretación, sino la Palabra.

No la «prudencia», sino la caridad.
No el abuso de bienes, sino el uso de bienes.

No la agitación, sino el silencio,
No la picardía, sino la simplicidad.

No el fanatismo, sino la fe.
No la opresión, sino la libertad.

No el Hombre, sino el hombre.
No dios, sino Dios.

No la letra, sino el espíritu.
No el primer lugar, sino el último.

No el egocentrismo, sino el humanismo.
No la instalación, sino la persecución.

No la institución, sino el Espíritu.
No una Iglesia instalada en el mundo, sino perseguida.

No el absurdo, sino el Misterio.
No la separación, sino la comunicación.

No mi voluntad, sino la voluntad del Padre.
No el refinamiento, sino el pan.

No la contemplación de uno mismo, sino el olvido.
No la autosuficiencia, sino la colaboración.

No el acomodo en la verdad, sino buscar la Verdad.
No la fuerza del rico, sino la debilidad del pobre.

No la evasión, sino la participación.
No el individualismo, sino la comunión.

No el Mal, sino el Bien.
No el Príncipe de este mundo, sino el Creador.

No la casuística, sino la Parábola.
No el desprecio, sino la compasión.

No la magia, sino el Sacerdocio.
No «mi Iglesia» , sino la Iglesia.

No la huida, sino la presencia.
No la publicidad, sino el testimonio.

No el molde, sino la levadura.
Comín, A. C.


CENIZA SOBRE LA FRENTE
 
Señor, un día cayó agua sobre esta frente
que hoy lleva el sello de la ceniza.
Era el agua bautismal que no se ha secado aún,
pero que se ha llenado de lodos y fango.

El camino polvoriento me manchó,
y me mancharon los otros que conmigo caminaban.

Vengo ante ti, Señor:
reconozco que no cumplí tu voluntad,
pero, Señor, tú sigues siendo mi Dios
y, con mi fragilidad a cuestas,
no dejo de marchar hacia ti,
hasta que tu mano acaricie mi frente
y reciba el beso de acogida que me prometes.


CADA MAÑANA
 
Cada mañana sales al balcón
y oteas el horizonte
por ver si vuelvo.

Cada mañana bajas saltando las escaleras
y echas a correr por el campo
cuando me adivinas a lo lejos.

Cada mañana me cortas la palabra
y te abalanzas sobre mí
y me rodeas con un abrazo redondo
el cuerpo entero.

Cada mañana contratas la banda de músicos
y organizas una fiesta por mí
por el ancho mundo.

Cada mañana me dices al oído
con voz de primavera:
Hoy puedes empezar de cero.



CONVERTIRME
 
¡Estoy tan bien como estoy!
¿Para que hacerme más líos?
Y llega, inoportuna, tu palabra:
¡Rasgad los corazones!

Podías pedir otra cosa.
Pero no, tú, Dios, vas a lo esencial,
al corazón, a lo que nos duele,
allí donde casi no sabemos lo que tenemos
porque pocas veces
entramos en nuestro corazón.

¡Nos hemos acostumbrado
a jugar con el corazón de tal manera
que ya no es un lugar sagrado personal!

Pero llega tu palabra afilada:
¡Rasgad los corazones!

Señor, te lo confieso, me da miedo.
Me lleno de excusas
para seguir siendo como soy.
Pero llega tu palabra escueta:
¡Rasgad los corazones!

Señor, me resulta dura tu palabra,
pero quiero escucharla
y ponerla en práctica.

Que tu luz y tu fuerza me acompañen
para descubrir la novedad de corazón
que de mí esperas.


DESMARCARSE
 
Huir del odio, de la violencia, del terror,
huir de la envidia, de la mentira, de la falsedad,
huir de la injusticia, de la calumnia, del favoritismo...

Huir de la tristeza, de la desconfianza, de la pereza,
huir de la indiferencia, del tedio, de la rutina,
huir del miedo, de la cobardía, del aburrimiento...

Huir del orgullo, de la vanidad, de la hipocresía,
huir del consumo, del despilfarro, de la superficialidad,
huir de las drogas, de las modas, de los complejos...

Huir del fanatismo, del fariseísmo, del legalismo,
huir del ritualismo, del dogmatismo, del egoísmo,
huir del chovinismo y de todos los «ismos»...

Escuchar la voz de Dios,
dejarse llevar por el Espíritu,
discernir acontecimientos...
no es poner kilómetros por medio;
es tomar postura
y desmarcarse del mal,
dar oportunidad a la vida
y adorar sólo a Dios...


TÚ ME HAS DICHO
 
Los demás bien pueden ser prudentes,
pero tú dijiste que hay que ser locos.

Los demás creen en el orden;
Tú me has dicho que crea en el amor.

Los demás piensan que hay que conservar,
Tú me has dicho que hay que dar.

Los demás se instalan;
Tú me has dicho que hay que caminar
y estar preparado a la alegría y al sufrimiento,
al fracaso y al éxito,
a no confiar en mí, sino en ti,
a jugar el juego cristiano
sin preocuparse de sus consecuencias,
y, finalmente,
a arriesgar mi vida, contando con tu amor.

Señor Jesús,
haznos entrar dentro de nosotros mismos.

Nosotros estamos tentados,
solicitados por el exterior.

Todo nos llama,
nos invita a salir de casa
y a vivir a la intemperie
donde no hay calor de hogar
ni palabras de profundidad.


VEN, TÚ, SEÑOR
 
Ven, Tú, Señor
a habitar en nuestra casa
y ayudarnos a vivir reconciliados en paz
y en cercanía con nosotros y contigo.

Ven, Tú, Señor
y pronuncia palabras de perdón
para que las transmitamos a los demás
y el mundo viva la reconciliación
que nace del amor
que Tú nos tienes.

Y juntos comeremos el pan
que da fuerzas para caminar
hacia el país de la Promesa
donde Tú nos has convocado,
y donde el Padre, desde siempre,
ha preparado para nosotros
una mesa caliente
y un vino amigo
y unos hermanos de corazón nuevo.


BENDITO SEAS, PADRE
 
Bendito seas, Padre,
por esta gracia y este tiempo;
por condedernos el momento oportuno
de preparación a las fiestas pascuales.

Bendito seas, Tú, Padre
porque llamas a cada uno de los creyentes
a emprender de manera
más personal y consciente
su compromiso de seguir a Jesús,
tu Hijo y nuestro Hermano.

Bendito eres, Tú, Padre,
por interpelarnos
en lo profundo y radical de la vida
y por liberarnos de nuestras seguridades falsas
y de los ídolos secretos
que construimos sin cesar.

Bendito eres, Tú, Padre,
porque nos das el Espíritu,
el único que puede convertirnos,
el único que puede atravesar
nuestros pensamientos
el único que puede darnos
un corazón de hijos
según el corazón de tu Hijo Jesús.

Padre,
que esta Cuaresma,
unidos a la multitud de los que marchan
por la senda del evangelio,
sea el tiempo propicio
de nuestra vuelta hacia Ti,
Dios único y verdadero.


CONDÚCEME

A través de las tinieblas que me rodean
condúceme Tú, siempre más adelante.

La noche es oscura
y estoy lejos del hogar:
condúceme Tú, siempre más adelante.
Guía mis pasos: no puedo ver ya
lo que se dice ver allá abajo.

Un solo paso cada vez es bastante para mí.
Yo no he sido siempre así,
ni tampoco he rezado siempre
para que Tú me condujeras.
Deseaba escoger y ver mi camino, pero ahora,
condúceme Tú, siempre más adelante.

Ansiaba los días de gloria,
y a pesar de los temores
el orgullo dirigía mi querer.

¡Oh!, no te acuerdes de esos años que pasaron ya.

Tu poder me ha bendecido tan largamente,
que aún sabrá conducirme siempre más adelante
por el llano y por los pantanos,
sobre la roca abrupta y el bramar del torrente
hasta que la noche haya pasado
y me sonrían en la mañana esas caras de ángeles
que había amado hace tanto tiempo
y que durante una época perdí.
Condúceme Tú, siempre más adelante.


CONOCES NUESTRA MASA
 
Conoces nuestra masa.
Sabes que somos de barro.

El pecado nos angustia.
No podemos librarnos de él.

Tú nos aceptas de barro.
Sientes ternura hacia nosotros.
Podemos empezar de cero cada día.

No abandones la obra de tus manos.







TUS SENDAS, SEÑOR
 
 
Recuerda, Señor, por favor,
pero no recuerdes mis pecados,
sino tu amor y tu misericordia.
Tú perdonas y olvidas.
No es verdad que tengas un libro
para apuntar nuestras deudas.

Tú perdonas y creas.
Tú solo apuntas nuestros haberes,
no se te escapa ninguno,
ni el vaso de agua fresca
que dimos en tu nombre.
Tú perdonas y salvas,
¡oh Dios de la misericordia!

Y ahora, Señor, enséñame tus caminos.
Enséñame el camino bueno,
el que conduce a la luz y la pascua.

Y llévame de la mano
para que no desfallezca en las dificultades,
ni me engañen los espejismos,
ni me desvíe en las encrucijadas.

Sé, Tú, luz y fuerza en el camino,
pan y vino para el viaje.

Llévame, condúceme, Señor,
en ascensión transcendente
hacia la meta más alta,
un amor hecho llama.
Quiero caminar en ti, mi Camino,
en purificación transformadora,
hacia la intimidad más profunda,
una comunión plenificante.


ESTO TE DECIMOS

Dios, amigo nuestro, así te decimos:
Danos entusiasmo
para buscar la verdad donde se encuentre.

Danos resignación
para aceptar nuestras propias limitaciones.

Danos coraje
para luchar cuando todo nos salga mal.

Danos lucidez
para admitir la verdad, sin que nadie nos la imponga.

Danos fuerza
para preferir lo difícil a lo fácil.

Danos valor
para rechazar lo vulgar y lo rastrero.

Danos valentía
para luchar contra nuestra apatía y desgana.

Esto te decimos, Dios, amigo nuestro.


1 PREGÓN DE CUARESMA



Los que habéis sido bautizados,
los que habéis escuchado la voz del Espíritu,
los que habéis acogido la revelación del Dios vivo,
los que habéis descubierto que sois sus hijos,
¡adentraos en el desierto sin miedo
y caminad con paso ligero!

Cuaresma es ese tiempo que viene y va,
tiempo para vivirlo en camino,
sin instalarse, sin retenerlo, sin lamento,
con la esperanza siempre a flor de piel
y la mirada fija en otro tiempo,
la Pascua, que es definitivo.

Entrad en Cuaresma convencidos,
listos para el combate, ligeros de equipaje,
la mente despejada,
entrañas llenas de ternura y misericordia,
calzado apropiado,
y mucha paciencia con vosotros mismos.

Dejaos mecer por la brisa del Espíritu;
poned vuestro corazón en sintonía
con los latidos de Dios y el grito de los afligidos,
bebed en los manantiales de la vida
y no os dejéis engañar por los espejismos del desierto.

Bajad del monte a los caminos de la vida,
bajad sin miedo y llenos de misterio.
No profanéis los templos vivos,
buscad de noche como Nicodemo
y, como aquellos griegos,
preguntad a discípulos y amigos por Jesús y su reino
y cómo sembrarse en el campo del mundo
para germinar a su estilo.

Vivid la Cuaresma bien despiertos,
caminando en comunidad,
con fe, esperanza y amor,
fijos los ojos en Jesús.
¡Daos esa oportunidad!

Ulibarri, Fl.




2 PREGÓN DE CUARESMA

Tú, quienquiera que seas,
déjame que te interrogue, que me meta contigo,
con tu tranquilidad, con tu rutina.
Tú, ¿Qué has hecho de tu sinceridad?
¿Qué has hecho de tu verdad?

Tú, quienquiera que seas,
hoy escucha mi pregunta en este encuentro
y yo te digo:
¿Qué has hecho de tu vida?
¿Qué estás haciendo con tu vida?

No te escondas, no te excuses, no mires hacia el suelo,
-ya sé que estás acostumbrado a mirar mucho al suelo-,
no eches la culpa a los otros, no.
Toma las responsabilidades en la mano y decide.

Tú, quienquiera que seas,
escucha hoy esta voz que te llega por mi boca:
Ahora es el tiempo de recomenzar.
Ahora es el tiempo oportuno.
Ahora es el día para lo nuevo.
Ahora es el momento de cambiar.

Tú, quienquiera que seas,
¿dónde quieres ir solo con tu fardo de vacío?
Tú, quienquiera que seas,
¿porqué te empeñas en caminar de espaldas a tu Dios?
Tú, quienquiera que seas,
¿no es hora ya de tomar las cosas más en serio?
Escucha hoy esta voz que te llega por mi boca:
Ahora es tiempo de recomenzar.
Ahora es el tiempo oportuno.
Ahora es el día para lo nuevo.
Ahora es el momento de cambiar.

Tú, quienquiera que seas, si quieres, si me oyes,
si todavía tienes un hilo de fuerza,
si aún hay algo bueno dentro de ti....¡¡Ven!!
Iremos juntos, caminando hacia la VIDA.
Nada está perdido.
Hoy todavía se te concede un tiempo de gracia
para volver al Señor. ¡¡Ven!!
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