GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO

Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA



SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger

Cultivar la Reconciliación


› EL SIGNIFICADO DE LA CUARESMA
› LA RECONCILIACION
› CULTIVAR LA RECONCILIACIÓN
› 1.- EXAMEN DE CONCIENCIA
› 2.- DOLOR DE LOS PECADOS
 3.- PROPÓSITO DE LA ENMIENDA
› 4.- DECIR LOS PECADOS AL CONFESOR
› 5.- CUMPLIR LA PENITENCIA



Sin lugar a duda que lo más importante es que los sacerdotes pasemos largos y frecuentes ratos en el confesionario. En no pocas ocasiones brota con espontaneidad la queja del “no se confiesan” y es que cuando nos sentamos y creamos esa atmósfera de “misericordia” nuestros fieles se organizan y acaban por acercarse a recibir el perdón de Dios. El sacerdote que dedica tiempo a este precioso ministerio irá descubriendo con alegría y gratitud cómo Dios va acercando a sus fieles a la sede de la medicina y el perdón. En este sentido señalaba Benedicto XVI:

 ”Queridos hermanos, es preciso volver al confesionario, como lugar en el cual celebrar el sacramento de la Reconciliación, pero también como lugar en el que “habitar” más a menudo, para que el fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo, sentirse amado y comprendido por Dios y experimentar la presencia de la Misericordia divina, junto a la presencia real en la Eucaristía. La “crisis” del sacramento de la Penitencia, de la que se habla con frecuencia, interpela ante todo a los sacerdotes y su gran responsabilidad de educar al pueblo de Dios en las exigencias radicales del Evangelio. En particular, les pide que se dediquen generosamente a la escucha de las confesiones sacramentales; que guíen el rebaño con valentía, para que no se acomode a la mentalidad de este mundo (cf. Rm 12, 2), sino que también sepa tomar decisiones contracorriente, evitando acomodamientos o componendas. Por esto es importante que el sacerdote viva una tensión ascética permanente, alimentada por la comunión con Dios, y se dedique a una actualización constante en el estudio de la teología moral y de las ciencias humanas”.

Además el sacramento de la Reconciliación constituye para el sacerdote una verdadera escuela de humildad y de fe. En cuántas ocasiones uno sale edificado por el testimonio profundo de los fieles. “¡Cuánto puede aprender el sacerdote de penitentes ejemplares por su vida espiritual, por la seriedad con que hacen el examen de conciencia, por la transparencia con que reconocen su pecado y por la docilidad a la enseñanza de la Iglesia y a las indicaciones del confesor! De la administración del sacramento de la Penitencia podemos recibir profundas lecciones de humildad y de fe. Es una llamada muy fuerte para cada sacerdote a la conciencia de su propia identidad. Nunca podríamos escuchar únicamente en virtud de nuestra humanidad las confesiones de los hermanos. Si se acercan a nosotros es sólo porque somos sacerdotes, configurados con Cristo sumo y eterno Sacerdote, y hemos sido capacitados para actuar en su nombre y en su persona, para hacer realmente presente a Dios que perdona, renueva y transforma. La celebración del sacramento de la Penitencia tiene un valor pedagógico para el sacerdote, en orden a su fe, a la verdad y pobreza de su persona, y alimenta en él la conciencia de la identidad sacramental. En el fondo, confesar significa asistir a tantas «professiones fidei» cuantos son los penitentes, y contemplar la acción de Dios misericordioso en la historia, palpar los efectos salvadores de la cruz y de la resurrección de Cristo, en todo tiempo y para todo hombre” (cf. Benedicto XVI, 25 marzo 2011).

Hemos de invitar a acercarse a este sacramento, aprovechando la predicación, la catequesis, las conversaciones cotidianas con los fieles. “San Juan María Vianney sabía instaurar un verdadero “diálogo de salvación” con los penitentes, mostrando la belleza y la grandeza de la bondad del Señor y suscitando el deseo de Dios y del cielo que los santos son los primeros en llevar. Afirmaba: “El buen Dios lo sabe todo. Antes incluso de que se lo confeséis, sabe ya que pecaréis nuevamente y sin embargo os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos!” (Monnin A., Il Curato d’Ars. Vita di Gian-Battista-Maria Vianney, vol. I, Torino 1870, p. 130). El sacerdote tiene la tarea de favorecer la experiencia del “diálogo de salvación”, que nace de la certeza de ser amados por Dios y ayuda al hombre a reconocer su pecado y a introducirse, progresivamente, en la dinámica estable de conversión del corazón que lleva a la renuncia radical al mal y a una vida según Dios (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1431)” (Benedicto XVI, 11 marzo 2010).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified